0 Me gustó

Una crítica representa dos intenciones…

La realidad, ciertamente, se experimenta de forma individual y subjetiva. Nuestra percepción del entorno define nuestra conducta y nuestros medios de reacción ante determinadas circunstancias.

Si el mundo es para nosotros un reflejo subjetivo entonces es complicado evitar las críticas y los juicios hacia los demás.

Pero si entendemos este modo por el cual asimilamos nuestra realidad, podemos llegar a comprender que esta realidad subjetiva se desarrolla dentro de todas las personas.

Cada ser humano construye dentro de su interior un conjunto de ambiciones, expectativas, necesidades y juicio moral. Pero si criticamos a alguna otra persona por pensar diferente, entonces buscamos en realidad dos verdades fundamentales:

La primera es que necesitamos ser escuchados y no consideramos nuestras nociones del mundo lo suficientemente fuertes. Por esta razón anhelamos que nuestras decisiones e ideas encuentren aceptación de algún modo.

La segunda es que al imponer nuestras ideas nos separamos del principio básico de la empatía.

Estas dos verdades representan el propósito de por qué habríamos de criticar en primer lugar.

Sin embargo, una crítica representa dos intenciones. Es nuestro deber reconocer la necesidad de una crítica constructiva y, al mismo tiempo, desechar de nuestros oídos comentarios duros e hirientes.

Lo mismo sucede al momento en que nosotros somos los que realizamos un comentario. Preguntémonos honestamente antes de decir algo: ¿es en realidad mi motivación aportar de manera constructiva a las ideas y acciones de la persona que voy a criticar?

O, por el contrario, ¿es en realidad un sentimiento negativo el que me conduce a comunicar ideas duras y contrarias?

Las intenciones y los resultados de una crítica parten de ser honestos con nosotros al momento de comentar. Pero no olvidemos que en una conversación existen dos o más, y que las palabras pueden formar heridas en el tiempo que provocan retrocesos.

Deja una respuesta